El siguiente texto fue elaborado por la estudiante de 1er año del Profesorado de Educación Primaria, María Zambrano, a partir de la lectura de la ponencia "Elogio del encuentro" de la autora francesa Michéle Petit.
En un momento de mi vida, cuando salíamos de la
escuela, antes de dedicarnos a hacer la tarea que nos encomendaban las docentes
para realizar en casa, nos escapábamos a jugar a la plaza con la pelota, hasta
el momento en que mi mamá nos llamara a mis hermanos y a mí para realizar las
tareas. Nosotros vivíamos en un pueblo pequeño en donde muchas veces solíamos
creer que allí estábamos destinados a tener malos estudios o una vida llena de
complicaciones por el solo hecho de la situación económica en la que nos encontrábamos,
como por ejemplo se podría decir que en gran parte nos encontrábamos
identificados con lo que dice uno de los jóvenes entrevistados por Michéle
Petit, un senegalés, habitante de un barrio pobre de París, llamado Daoud : “Cuando
se vive en los suburbios está uno destinado a tener malos estudio, a tener un
trabajo asqueroso, hay una gran cantidad de acontecimientos que lo hacen a uno
ir en cierta dirección. Yo supe esquivar eso, convertirme en anticonformista,
irme por otro lado, ahí está mí lugar (los rudos) hacen lo que la sociedad
espera que hagan y ya. Son violentos, son vulgares, son incultos. Dicen:
"yo vivo en los suburbios, entonces soy así" y yo fui como ellos”.
Pensando en ese contexto de Daoud, me acuerdo
que a mi hermano menor le solía costar mucho la lectura, es por eso que a él no
le gustaba, ni tampoco le atraían los libros, ni siquiera había alguno que
pudiese llamar su atención, pero mi mamá nunca se quedó tranquila con eso y
entonces buscó ayuda por otro lado y le asignó una maestra de apoyo escolar a
la lectura. Propongo que prestemos atención a la versión que cuenta mí hermano
Agustín: “Nunca me gustó leer y en realidad no me gustaba porque, aunque lo
leyera diez veces o más, no lograba comprender lo que me encontraba leyendo, es
decir, que no entendía y eso de la maestra de apoyo no me sirvió de mucho
porque al parecer ella creía que yo no sabía leer, pero mí problema era
comprender y entender lo que estaba leyendo es por eso que los libros y yo nunca
pudimos ser buenos amigos. Los años
fueron pasando y yo lograba pasar de grado como si nada, no sé si las docentes
nunca se dieron cuenta de mí dificultad con los libros o simplemente no querían
renegar conmigo, cuestión que yo ya estaba en 5to grado -ya contaba con 11 años
de edad- y fue allí cuando ya me daba mucha vergüenza seguir en esa situación,
entonces comencé a interesarme más en la comprensión de la lectura. Hablé con
mi mamá para pedirle permiso de poder quedarme después de clases en biblioteca,
a ella le pareció algo muy sensato de mí parte que sea yo mismo quien se
interese en buscar una solución a aquella dificultad de comprensión con la que
ya venía cargando mucho tiempo. Solía quedarme en biblioteca dos horas por día
para poder trabajar en eso”. Daoud se expresa con respecto a la biblioteca de
este modo: “El hecho de tener bibliotecas como ésta me permitió entrar allí,
venir, conocer otras gentes. Una biblioteca sirve para eso”. En gran parte mi
hermano vivió algo similar, ya que en la biblioteca entró a un mundo que le
permitió acceder a un mundo nuevo, gente nueva.
Sin embargo,
un día de imprevisto las cosas cambiaron, la maestra de mi hermano les pidió a
todos y cada uno de sus alumnos leer un texto diferente y realizar un plenario.
En ese momento él quería sentirse y ser capaz de poder lograr ese objetivo
propuesto por su docente, entonces es allí donde mi hermano experimenta la
misma idea que compartió en su momento Zohra, otra entrevistada de Petit, una
joven de familia musulmana, que sentía que su horizonte estaba limitado a los
rituales familiares: “La biblioteca fue un encuentro extraordinario por qué yo
modifiqué el curso de mi vida” . Mi hermano y Zohra comparten la experiencia de
que fue en la biblioteca en donde pudo superar tanto sus miedos como encontrar
el camino para poder comprender los textos, a partir de ese momento comenzó su
amistad infinita con los libros.
Por ejemplo, en muchas ocasiones, cuando se
sentía mal o a veces tenía discusiones con mi mamá o con algunos compañeros, él
encontraba en la biblioteca un refugio, un gran consuelo en esos libros, como decía
Zohra “El libro era la única forma de salirme de eso, de abrirme un poco”, prácticamente
él compartió la misma idea y desde entonces comenzó a establecer relaciones
cordiales con sus docentes (aunque no tanto como Zohra que “Adoraba a la
maestra, le escribía tarjetas, postales que nunca le enviaba”.)
Comparando la historia de Zohra y la de mi hermano podemos llegar a la
conclusión de que ambos pudieron encontrar la persona que necesitan ser en
aquella biblioteca, o por lo menos obtener esa paz, esa esa tranquilidad y la posibilidad de conocer el mundo de los
libros que es maravilloso. Daoud dice “ Escogí mí vida”; pues mi hermano también lo hizo, como lo dijo Zohra,
“ La biblioteca me permitía salir de mi casa, conocer gente, ver cosas
interesantes” . “Iba a la biblioteca para leer, por mis libros, a escogerlos, y
por él, contacto con las bibliotecarias”.
Algo que
compartía mi hermano era el contacto con las bibliotecarias. En ese lugar logró
aprender muchas cosas y también tener acceso a muchas cosas diversas ya que en
mí familia eran muy reservados. En un momento Zohra cuenta algunas de las que
aprendió y tuvo acceso en la biblioteca: “Aprendí cosas sobre mí vida sexual,
sobre mí intimidad, que nadie hasta entonces pudo enseñarme”.
En conclusión, la lectura y el poder llegar a
comprender lo leído, en las escuelas y en las bibliotecas, es un tema crucial y
debe ser abordado con seriedad y compromiso para garantizar un futuro prometedor
para todos/as los/as niños/as.
BIBLIOGRAFIA:






