7/28/2023

 El siguiente texto fue elaborado por la estudiante de 1er año del Profesorado de Educación Primaria, María Zambrano, a partir de la lectura de la ponencia "Elogio del encuentro" de la autora francesa Michéle Petit. 

                              LA MAGIA DEL APRENDIZAJE


En un momento de mi vida, cuando salíamos de la escuela, antes de dedicarnos a hacer la tarea que nos encomendaban las docentes para realizar en casa, nos escapábamos a jugar a la plaza con la pelota, hasta el momento en que mi mamá nos llamara a mis hermanos y a mí para realizar las tareas. Nosotros vivíamos en un pueblo pequeño en donde muchas veces solíamos creer que allí estábamos destinados a tener malos estudios o una vida llena de complicaciones por el solo hecho de la situación económica en la que nos encontrábamos, como por ejemplo se podría decir que en gran parte nos encontrábamos identificados con lo que dice uno de los jóvenes entrevistados por Michéle Petit, un senegalés, habitante de un barrio pobre de París, llamado Daoud : “Cuando se vive en los suburbios está uno destinado a tener malos estudio, a tener un trabajo asqueroso, hay una gran cantidad de acontecimientos que lo hacen a uno ir en cierta dirección. Yo supe esquivar eso, convertirme en anticonformista, irme por otro lado, ahí está mí lugar (los rudos) hacen lo que la sociedad espera que hagan y ya. Son violentos, son vulgares, son incultos. Dicen: "yo vivo en los suburbios, entonces soy así" y yo fui como ellos”.

Pensando en ese contexto de Daoud, me acuerdo que a mi hermano menor le solía costar mucho la lectura, es por eso que a él no le gustaba, ni tampoco le atraían los libros, ni siquiera había alguno que pudiese llamar su atención, pero mi mamá nunca se quedó tranquila con eso y entonces buscó ayuda por otro lado y le asignó una maestra de apoyo escolar a la lectura. Propongo que prestemos atención a la versión que cuenta mí hermano Agustín: “Nunca me gustó leer y en realidad no me gustaba porque, aunque lo leyera diez veces o más, no lograba comprender lo que me encontraba leyendo, es decir, que no entendía y eso de la maestra de apoyo no me sirvió de mucho porque al parecer ella creía que yo no sabía leer, pero mí problema era comprender y entender lo que estaba leyendo es por eso que los libros y yo nunca pudimos ser buenos amigos.  Los años fueron pasando y yo lograba pasar de grado como si nada, no sé si las docentes nunca se dieron cuenta de mí dificultad con los libros o simplemente no querían renegar conmigo, cuestión que yo ya estaba en 5to grado -ya contaba con 11 años de edad- y fue allí cuando ya me daba mucha vergüenza seguir en esa situación, entonces comencé a interesarme más en la comprensión de la lectura. Hablé con mi mamá para pedirle permiso de poder quedarme después de clases en biblioteca, a ella le pareció algo muy sensato de mí parte que sea yo mismo quien se interese en buscar una solución a aquella dificultad de comprensión con la que ya venía cargando mucho tiempo. Solía quedarme en biblioteca dos horas por día para poder trabajar en eso”. Daoud se expresa con respecto a la biblioteca de este modo: “El hecho de tener bibliotecas como ésta me permitió entrar allí, venir, conocer otras gentes. Una biblioteca sirve para eso”. En gran parte mi hermano vivió algo similar, ya que en la biblioteca entró a un mundo que le permitió acceder a un mundo nuevo, gente nueva.

 Sin embargo, un día de imprevisto las cosas cambiaron, la maestra de mi hermano les pidió a todos y cada uno de sus alumnos leer un texto diferente y realizar un plenario. En ese momento él quería sentirse y ser capaz de poder lograr ese objetivo propuesto por su docente, entonces es allí donde mi hermano experimenta la misma idea que compartió en su momento Zohra, otra entrevistada de Petit, una joven de familia musulmana, que sentía que su horizonte estaba limitado a los rituales familiares: “La biblioteca fue un encuentro extraordinario por qué yo modifiqué el curso de mi vida” . Mi hermano y Zohra comparten la experiencia de que fue en la biblioteca en donde pudo superar tanto sus miedos como encontrar el camino para poder comprender los textos, a partir de ese momento comenzó su amistad infinita con los libros.

Por ejemplo, en muchas ocasiones, cuando se sentía mal o a veces tenía discusiones con mi mamá o con algunos compañeros, él encontraba en la biblioteca un refugio, un gran consuelo en esos libros, como decía Zohra “El libro era la única forma de salirme de eso, de abrirme un poco”, prácticamente él compartió la misma idea y desde entonces comenzó a establecer relaciones cordiales con sus docentes (aunque no tanto como Zohra que “Adoraba a la maestra, le escribía tarjetas, postales que nunca le enviaba”.)

  Comparando la historia de Zohra y la de mi hermano podemos llegar a la conclusión de que ambos pudieron encontrar la persona que necesitan ser en aquella biblioteca, o por lo menos obtener esa paz, esa esa tranquilidad y  la posibilidad de conocer el mundo de los libros que es maravilloso. Daoud dice “ Escogí mí vida”;  pues mi hermano también lo hizo, como lo dijo Zohra, “ La biblioteca me permitía salir de mi casa, conocer gente, ver cosas interesantes” . “Iba a la biblioteca para leer, por mis libros, a escogerlos, y por él, contacto con las bibliotecarias”.

 Algo que compartía mi hermano era el contacto con las bibliotecarias. En ese lugar logró aprender muchas cosas y también tener acceso a muchas cosas diversas ya que en mí familia eran muy reservados. En un momento Zohra cuenta algunas de las que aprendió y tuvo acceso en la biblioteca: “Aprendí cosas sobre mí vida sexual, sobre mí intimidad, que nadie hasta entonces pudo enseñarme”.

En conclusión, la lectura y el poder llegar a comprender lo leído, en las escuelas y en las bibliotecas, es un tema crucial y debe ser abordado con seriedad y compromiso para garantizar un futuro prometedor para todos/as los/as niños/as.

 

 

BIBLIOGRAFIA:

Michéle PETIT, Congreso Mundial de IBBY(International Board on Books for Young People) Cartagena de Indias, 18-22 deseptiembre de 2000.-

7/27/2023

Poesías imantadas


 

  💢

Tu rosa atrae algo de agonía.

Siento huellas difusas

Vacío ciego, intenso

pero eterno

Uno calla, pero está entre lo nuevo e inevitable.

(María Rosa Palacios y Karen Reuke)


 💢 

La dulzura de mi existencia

Me lleva a quererte con el alma desnuda.

Miro lo imposible y me embriago de esperanza.

Seré breve: pienso, respiro y olvido.

 (Andrea Vázquez y Andrea Repasi)

  💢


Plumas huyendo del universo invisible

Para este encuentro entro con ilusiones

no sin descubrir una luna

Y el mar con calma brilla

(Gisel Antieco y Florencia Pursall)

 💢

Todo siempre será feliz

desde lo lejos girando,

en el aire preciso.

Aun estoy viendo la felicidad

del niño que soy sin descanso.

Ya lo he visto.

(Camila Martin y Romina Arispe)

 💢

Bajo los pájaros ausentes,

al callarnos se sienten nuestros latidos.

(Florencia San Martín y María Belén Villalba)

 💢

Un perfume infinito de miedo

Con frío sigo perdiendo tu presencia

Es una certeza:

Nunca una mejor vida sin tus besos.

(Natalia Gutiérrez Castel)

  💢

En la lluvia y el viento

Mi suspiro

Fue una infusión caliente.

 💢

Mi cuerpo, tu boca

Se miraron intensamente,

Nos debilitamos y murmurando

entrego estas palabras

a tu loco deseo fugaz.

7/23/2021

Caperucita y su dióxido de carbono (Un cuento escrito por el predictivo del celular de Rocío Vera)


       


 

Había una vez una Caperucita roja y una madrastra que pasaban lindos días de la cuarentena.

(Sí, tenía una madrastra robada de otro cuento)

Una mañana, Caperucita que tenía un espejo de carbono, se comunicó a través de él con sus amigas y les dijo que aprendió a ver las maravillas de la vida. Su madrastra enojada con ella  por el suceso, agarró su espejo y lo transportó al final del día de la mañana. Ella triste le dijo a su madrastra "era para ti también", de inmediato la madrastra respondió diciéndole que era un grano en la sangre.

 

Esa misma noche Caperucita roja y la madrastra que no tenía estabilidad, salieron en busca de carbono para que no se les apagara el espejo. Mientras buscaban encontraron el dióxido que no se puede hacer carbónico, Caperucita que tenía muy buena suerte, encontró en la sangre de carbono que ella tenía en su cuello la solución. La cosa era que no tenía estabilidad económica, entonces tenía que hacer algo maquiavélico, cortarse el dióxido que tenía en el cuello para formar el sistema de carbono y construir el espejo. Su madrastra al final, o sea el año que viene, le dio la flor cortadora de carbono y lo hizo, se cortó. 

 

  Desangrado el asunto, resultó ser que la madrastra tenía un espejo al que podía recuperar cuando quisiera, solo quería que Caperucita roja se muriera con el dióxido de carbono. Así termina el sistema, la madrastra y el espejo viven felices y contentos con su ingrata vida y Caperucita se convierte en oxígeno de carbono en el paraíso.



Rocío Vera

 Profesorado Nivel Primario


Un reino para mi textoteca (por Ana Jazmín Farfán)

 Me dijeron que en el Reino del Revés los humanos no hablan pero los animales sí, entre ellos un conejo muy conocido que se la pasa comiendo zanahorias y diciendo “¿Qué hay de nuevo viejo?” a cada individuo con el que se cruza.


Vamos a ver cómo es el Reino del Revés.

Vamos a ver cómo es el Reino del Revés.


Por las noches un oso en la terraza de su casa azul se pone a cantar con la luna el arrorró mi niño, arrorró mi sol, duérmase pedazo de mi corazón logrando que todos en el reino durmieran en paz.


Vamos a ver cómo es el Reino del Revés

Vamos a ver cómo es el reino del Revés.




Pero todo acabó cuando un enorme dragón apareció encerrando a todas las princesas en su prisión. Así es como tres chicas superpoderosas hacen su aparición, Bombón, Burbuja y Bellota que dedican su vida a combatir el crimen y las fuerzas del mal uniéndose a una chica normal con quien pueden contar y nadie detendrá… Kim Possible y a un chico que siempre usa gorra y lleva a una criatura amarilla, tierna pero poderosa en su hombro.


Me dijeron que en el Reino del Revés al final nos ganó esa bruja tan cruel disfrazada de dragón.


Y colorín colorado, no todos vivieron felices como perdices porque este cuento todavía no ha acabado.


Ana Jazmín Farfán

Profesorado de Lengua y Literatura



11/09/2020

"Somos, así, los libros que hemos leído". Textoteca (Por Natalia Montes)

 

“Cuenta la gente/ allá en el pago/ lo sucedido/ entre dos hermanos/ con triste grito/ busca a su hermano/ Kakuy se llama/ y vive penando/ de esta leyenda no hay que olvidarse, que los hermanos no dejen de amarse”. Canción que viaja a lo profundo de mis recuerdos, y desancla del fondo los aromas, las vivencias, las miradas de mi pago donde nací, Santiago Del Estero, que evoca mis añoranzas, “donde se pita cigarro en chala y el ser criollo es un honor”, donde el calor te surca la piel, y en ellas se relatan las danzas de su siesta, y los misterios del amor, de los cuentos de mi padre, una enciclopedia enamorada de la vida,  como el soldadito de plomo, que enamorado de una bailarina de papel con una lentejuela en el vestido que baila sobre una pierna, tuvo muchas desventuras, que lo llevaron de vuelta a casa, y sentado en la mesita toma el matecocido calentito, antes de tomar distancia y entonar: “Alta en el cielo/ un águila guerrera/ audaz se eleva/ en vuelo triunfal”; luego tomados de las manos; al salón se entraba cantando arroz con leche me quiero casar, como el lobo a caperucita roja que no la pudo comer, tampoco pudo tirar las casas de los tres chanchitos pero vino a vestirse en mi jardín, y se está poniendo las botas para salir a comernos. También en esos lugares habita un ser muy temido, que según cuenta la leyenda se lleva a todos los chicos, arrastrando cadenas se pasea de noche por las callecitas, le dicen el Almamula, que todas las tardes descansa bajo mi planta de naranja lima y me siento un Zezé, escribiendo  mi día a día, en un cuaderno fino mis deseos, mis temores como mi amiga Anna, se enamora de sus palabras, y recita en ellas las más temidas aventuras.

Me paseo de una planta a otra, silbando una chacarera, montaraz, que “es sana melodía, arrullo de toro y cabra, nido tigre y puma, más criolla que ninguna”. Y después pienso, que es difícil que no se te erice la piel al cantarla con pasión, como el amor de Homero Simpson, o Pity Alvarez, cantando “está saliendo el sol, y es sin dudas mi Dios”; sin duda es la mirada penetrante de un perro siberiano que por miedo a la traición encerró a su hijo en una torre, “porque la vida es un sueño y los sueños vida son”, como los sueños de Alonso Quijano, que se enfrentó a unos gigantes con su fiel compañero Sancho, que con Virgilio acompañó a Dante al infierno, y su amada Beatriz al paraíso.

Luego Beatriz Viterbo, que enamoró a Borges, aún después de la vida, lo acompañó a ver un punto donde se cruzan todos los puntos, y a través de él pudo ver desde todas las hormigas que habitan el planeta, hasta las pirámides de Egipto; y con ella fue a jugar a la Rayuela, como lo hacía en el patio de mi escuela, en un pueblo llamado Macondo, donde el coronel Aureliano Buendía nos quería llevar a conocer el hielo, que habían traído unos viajantes. Puedo ser todos ellos y muchos más, que voy sacando de mi mochila el entramado literario o quizás de mi alma; “Somos, así, los libros que hemos leído. O somos, de lo contrario, el vacío que la ausencia de los libros ha abierto en nuestras vidas”.



Por Natalia Montes

Estudiante del Profesorado de Lengua y Literatura 

 

 

Desenredar la madeja del tiempo (Por Lucía Mattuz)

 


No es cosa fácil desentrañar el hilo de aquello que nos conmovió alguna vez. Desenredando la madeja del tiempo, aparecen melodías con palabras. “Duerme, duerme, negrito que tu mama está en el campo negrito” en una voz cercana, antes de acostarme.
Mi nombre también aparece en otra voz, que todavía me acompaña, siempre la de mi mamá pero también es la de Serrat que canta “Vuela esta canción, para ti Lucía”. Puedo reconocerme en esos versos.

Más tarde pude elegir, y el Rey León me enseñó que no siempre pierden los mismos. Y el tiempo pasa, y aunque me ponga vieja, la vuelvo a mirar cada vez que puedo.

La adolescencia me trajo algunos libros que no olvido, pero tampoco ahora recuerdo. “Demian” fue un descubrimiento que después de sorprenderme, dejó de existir. "La Metamorfosis" cambió los ojos con los que miraba el mundo, y "Cien Años de Soledad" me quedó guardado para siempre. Las primeras lecturas llegaron de la mano de mi hermana, y algunas de las últimas también. Entre las cosas que me gustan, una es asaltar su biblioteca.

Silvio Rodríguez se fue mezclando con los Redondos y con la cumbia Villera, y a medida que los escuchaba iba entendiendo que muchas cosas convergían en ellos, aunque sonaran tan distintos. Todos le cantan a las causas que a veces parecen perdidas, y por las que vale la pena trabajar. Al compás de su propio ritmo, ellos y yo queremos un mundo más justo. Eso nos une.

Lo último que llegó a esta textoteca es una marea de lecturas verdes. El feminismo y lo que viene de él, abrigando este tiempo sin tiempo.

Por Lucía Mattuz

Estudiante del Profesorado de Lengua y Literatura 

 

¡Ay! ¡Qué disparate! (Por María de los Ángeles Bazán)



¡Ay! ¡Qué disparate! ¿Quieren que les cuente? se mató un tomate, la mona Jacinta se ha puesto una cinta, se peina, se peina pues quiere ser reina y una vaca en la quebrada de Humahuaca a pesar de que ya era abuela un día quiso ir a la escuela ¿Les sigo contando? un lobo engañó a Caperucita roja y de un solo brinco abrió el hocico y se la tragó, y a su abuelita también. Bueno de seguro alguien las salvará, eso es un clásico.

¡Ay! ¡Qué disparate! el astuto gato Sixto “seis cenas” se hace pasar por callejero para comer seis cenas ¡qué gato sagaz! cuando lo pillen, éste pícaro felino no sabrá donde meterse. ¡Oh, no! me olvidé del tomate. Pero, al final no si son peores los gatos o los lobos, siempre molestando a los demás. ¿Pero qué digo? cierto que uno está queriendo contar su versión, aunque, al pobre nadie le cree. Resulta que Caperucita era la mala de la película ¿¡qué raro?! parece ser una niña tan encantadora ¡Ay! ¡Qué disparate!

¿Cómo pretende que le crean? Si una gran parte de su especie siguen haciendo de las suyas y eso no ayuda. Andan comentando en el pueblo de Muy Muy Lejano que un lobo anda molestando a unos cerditos que intentan progresar. Cuando se trata de progreso la hormiga se da por aludida, le da consejos a la cigarra y a todos/as nosotros/as, la atrevida. Otros prefieren irse de paseo en un auto feo, pero no les importa porque comen torta. En el camino vieron a Manuelita que vivía en Pehuajó, pero se estaba por marchar. Nadie supo muy bien por qué a París ella se fue. Algunos viajan por placer pero cuando San Pedro viajó en tren no fue por placer más bien fue porque lo llevaba en sus pensamientos un niño de 9 años, llamado Nicanor, a quién le costaba dejar su lugar ¡Qué atrevimiento! ¿llevarse un pueblo entero?, pero ya está ¿a quién no le pasó? Entre tantas situaciones ¡otra vez! , me olvidé del tomate. Su amigo zapallo corrió como un rayo pidiendo de urgencia por una asistencia. De repente se escucharon gritos, parecían necesitar ayuda así como el tomate. Eran los hermanitos Hansel y Gretel que pedían auxilio porque una bruja se los quería comer ¿pueden creer? pero no eran los únicos. Otra que necesitaba ayuda era la bruja Berta, por suerte nadie se la quería comer. Solo estaba preocupada por su gato negro, ella vivía tropezando con él porque su casa era toda negra ¿a quién se le ocurriría vivir en un lugar tan oscuro? bueno, a la bruja Berta ¿será qué el Hada Madrina de Cenicienta le podrá dar una mano? O quizás esos enanitos que se ven bonachones y con buena voluntad para ayudar, así como lo hicieron con Blancanieves. Después de todo no debemos poner a todas las brujas en la misma bolsa. Quizás Berta es bondadosa y empieza a hacer hechizos para ayudar al pobre Pinocho que llegó hasta el viejo hospital de los muñecos mal herido porque un espantapájaros bandido lo sorprendió dormido y lo atacó. Llegó con la nariz hecha pedazos y una pierna en tres partes astillada, una lesión interna delicada y…


¡Me importa un comino! dijo Don Pepino y no habló la acelga ¡estaba de huelga!, pero no era la única. Hay un elefante ocupando mucho espacio y Rosa Caramelo haciendo mucho lío ¿Quién dijo que el rosa es de nena? No le hagas caso dijo Héctor, el hombre extraordinariamente fuerte, -a mí me encanta tejer. Pero como muchos y muchas no entenderán mi pasión por el tejido, tengo mi lugar secreto. En la conversación se metió Clementina que dijo muy enojada ¡BASTA!, así le dije a Arturo, jamás alguien me volverá a hacer sentir tan infeliz. Me empoderaré y saldré a la luz. Eso no pasaba tanto con Penélope, muy conocida por tejer para esperar a que su esposo llegara de un viaje. Pamplinas, le dijo Lisístrata a Penélope y la estaba convenciendo de hacer una huelga de sexo hasta que los hombres dejaran las armas, pero no tuvo éxito. El que sí tuvo suerte fue un cerdito que pudo engañar a un lobo, quién fue muy generoso y ahora irá por un oso.

Acaba la historia ocho zanahorias y un alcaucil viejo formaron cortejo ¡Ay! ¡Qué disparate!, cierto que se mató un tomate! La cebolla lloraba en su olla y una remolacha se puso borracha ¡Tantos disparates! ¡Pero qué mala racha!

                                                                 Por  María de los Ángeles Bazán                                           2do Año Profesorado de Lengua y Literatura 


 El siguiente texto fue elaborado por la estudiante de 1er año del Profesorado de Educación Primaria, María Zambrano, a partir de la lectura...