11/09/2020

Desenredar la madeja del tiempo (Por Lucía Mattuz)

 


No es cosa fácil desentrañar el hilo de aquello que nos conmovió alguna vez. Desenredando la madeja del tiempo, aparecen melodías con palabras. “Duerme, duerme, negrito que tu mama está en el campo negrito” en una voz cercana, antes de acostarme.
Mi nombre también aparece en otra voz, que todavía me acompaña, siempre la de mi mamá pero también es la de Serrat que canta “Vuela esta canción, para ti Lucía”. Puedo reconocerme en esos versos.

Más tarde pude elegir, y el Rey León me enseñó que no siempre pierden los mismos. Y el tiempo pasa, y aunque me ponga vieja, la vuelvo a mirar cada vez que puedo.

La adolescencia me trajo algunos libros que no olvido, pero tampoco ahora recuerdo. “Demian” fue un descubrimiento que después de sorprenderme, dejó de existir. "La Metamorfosis" cambió los ojos con los que miraba el mundo, y "Cien Años de Soledad" me quedó guardado para siempre. Las primeras lecturas llegaron de la mano de mi hermana, y algunas de las últimas también. Entre las cosas que me gustan, una es asaltar su biblioteca.

Silvio Rodríguez se fue mezclando con los Redondos y con la cumbia Villera, y a medida que los escuchaba iba entendiendo que muchas cosas convergían en ellos, aunque sonaran tan distintos. Todos le cantan a las causas que a veces parecen perdidas, y por las que vale la pena trabajar. Al compás de su propio ritmo, ellos y yo queremos un mundo más justo. Eso nos une.

Lo último que llegó a esta textoteca es una marea de lecturas verdes. El feminismo y lo que viene de él, abrigando este tiempo sin tiempo.

Por Lucía Mattuz

Estudiante del Profesorado de Lengua y Literatura 

 

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