Creaciones y juegos con las palabras

En Didáctica de la Lengua y la Literatura del Primer Ciclo, jugamos a crear cuentos con el predictivo del celular. La consigna fue la siguiente: 
Primer paso: Escríbanle a alguien un mensaje que invite a jugar con el predictivo. Pueden empezar con "Caperucita roja era..." y eligen siete u ocho palabras. Por ejemplo, si yo lo hago ahora sale lo siguiente: "Caperucita era una persona que no tenía nada que hacer". Cuando reciben la respuesta, ustedes continúan con la madre. Por ejemplo, a mí me sale "Su madre es una actividad en contexto de lucha." Si la persona que recibe el mensaje se engancha, pueden seguir el cuento con "la canasta". Puede ser con Cenicienta, su madrastra y el espejo. Por ejemplo, invito a mi amistad a completar "Tenía un espejo" y su predictivo dice: "Tenía un espejo que no podía hacer nada por la educación y el futuro"
2) Tomen los mensajes anteriores y úsenlos para narrar una parodia de Caperucita Roja o de Cenicienta (O mezclarlas como se me mezclaron una vez). Usen las frases de siete u ocho palabras, hilándolas, con la estructura del cuento tradicional: Había una vez/Presentación de situación inicial estable, normal y tranquila/Irrupción de un problema u obstáculo/ Desafío, enfrentamiento/ Solución/ Y vivieron felices (a mí acá el predictivo me pone: "Y vivieron felices y con mucho cariño y gratitud por sus logros"). Pónganle un título a la historia.
Jueguen, pero también cuiden la escritura. Tienen que unirse las acciones de forma coherente (aunque las situaciones no lo sean) con conectores temporales y lógicos.

Una de las parodias resultantes:

Caperucita y su dióxido de carbono  (Por Rocío Vera 2do Año PNP)

    Había una vez una Caperucita roja y una madrastra que pasaban lindos días de la cuarentena. Una mañana, Caperucita que tenía un espejo de carbono, se comunicó a través de él con sus amigas y les dijo que aprendió a ver las maravillas de la vida. Su madrastra enojada con ella  por el suceso, agarró su espejo y lo transportó al final del día de la mañana. Ella triste le dijo a su madrastra "era para ti también", de inmediato la madrastra respondió diciéndole que era un grano en la sangre. 

     Esa misma noche Caperucita roja y la madrastra que no tenía estabilidad, salieron en busca de carbono para que no se le apague el espejo. Mientras buscaban encontraron el dióxido que no se puede hacer carbónico, Caperucita que era muy buena suerte, encontró en la sangre de carbono que ella tenía en su cuello la solución. La cosa era que no tenía estabilidad económica, entonces tenía que hacer algo maquiavélico, cortarse el dióxido que tenía en el cuello para formar el sistema de carbono y construir el espejo. Su madrastra al final, o sea el año que viene, le dio la flor cortadora de carbono y lo hizo, se cortó. 

    Desangrado el asunto, resultó ser que la madrastra tenía un espejo al que podía recuperar cuando quisiera, solo quería que Caperucita roja se muriera con el dióxido de carbono. Así termina el sistema, la madrastra y el espejo viven felices y contentos con su ingrata vida y Caperucita se convierte en oxígeno de carbono en el paraíso.




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